Las obras y reformas en las comunidades de propietarios siempre son causa de malestar, quejas y reclamaciones. Los ruidos y la suciedad que se produce y que son, en gran medida, inevitables, generan la mayor parte de las críticas. Pese a ello, lo normal es que los vecinos se armen de paciencia y acabe imperando la tolerancia. (más…)
Mientras que en los países de medio mundo los políticos se baten en feroces duelos para llegar a ocupar el sillón de la presidencia, en las comunidades de propietarios sucede justo lo contrario y los vecinos buscan cientos de excusas de todo tipo para intentar desentenderse de la obligación de ejercer como presidentes de su comunidad. Pero, ¿es posible librarse de esta responsabilidad?
Siguiendo con los problemas de humedades en las viviendas, hoy vamos a hablar sobre el fenómeno conocido como capilaridad. Nos referimos a la aparición de manchas de humedad en la parte baja de paredes o muros sin que por esa zona pasen tuberías o conducciones de agua.
Las toallitas húmedas han pasado de ser un artículo de uso exclusivo para bebés a ser empleadas por todos los miembros de la familia, ya sea para limpiarse las manos o la cara, considerándose un producto más para mantener la higiene personal. Si bien se puede estimar que su uso proporciona una sensación muy agradable y recomendada, el destino final que le damos a las toallitas tras ser utilizadas no resulta tan atractivo.
En algunas Comunidades Autónomas, como Madrid o Valencia, existe la obligación de que los edificios cuenten con un seguro que al menos cubra los daños por incendio y a terceros, es decir, de responsabilidad civil. En otras Autonomías no es obligatorio y esto hace que las comunidades de propietarios decidan prescindir del seguro y ahorrarse el consiguiente gasto, pero, ¿es ésta una buena decisión?
Es frecuente que los propietarios de los pisos o locales en planta baja quieran colocar rejas en sus ventanas por motivos de seguridad, lo cual puede plantear ciertos inconvenientes puesto que, al tratarse de una modificación de la configuración o estado exterior del edificio, el vecino en cuestión no podrá realizar la instalación de las rejas sin el consentimiento de la comunidad y dicho acuerdo no siempre es fácil de conseguir teniendo en cuenta que requiere de mayoría de 3/5 partes de los propietarios.
Los patios de luces se consideran elementos comunes y, por tanto, pertenecen a todos los propietarios del inmueble, ya tengan entrada al mismo o no. Por regla general, el constructor otorga a una o varias viviendas el derecho de acceso, uso y disfrute del mismo pero, en otras ocasiones no confiere ninguna entrada y únicamente concede derecho de luces por las ventanas. En este caso, la limpieza y el buen mantenimiento del patio corresponde a la comunidad y a nadie se le escapa que la dificultad de acceso (entrada por una de las ventanas) impide que se lleve a cabo de manera adecuada. Por este motivo se puede plantear convertir una de las ventanas en puerta.