El carácter del administrador de fincas se percibe especialmente en las juntas de propietarios. La forma de intervenir, ordenar los debates, marcar los tiempos o responder ante los conflictos puede influir mucho en la confianza que la comunidad deposita en su trabajo.
Hay administradores más firmes, que conducen las reuniones con rigor, marcan los turnos de palabra y recuerdan los límites legales. Otros son más cercanos y flexibles, dejando que los vecinos se expresen con mayor libertad. También existen perfiles más pasivos, quizá por prudencia, cansancio o desgaste, que permiten que la comunidad marque el ritmo de la reunión. Y, como ocurre en tantas cuestiones humanas, no todos los propietarios esperan lo mismo. (más…)