Oferta y contraoferta hasta que sea… ¿gratis?

OfertaHoy en día es habitual que las comunidades de vecinos revisen exhaustivamente todos y cada uno de los contratos de los servicios que tienen concertados para tratar de recortar los gastos generales. Por su parte, las diferentes empresas que participan o pueden participar en las comunidades realizan ofertas y mejoras en sus servicios para mantener o captar clientes. Esta dinámica que, a priori, busca un ahorro para los vecinos, puede convertirse en una auténtica batalla de ofertas y contraofertas que a largo plazo no siempre desemboca en una disminución de los gastos de la comunidad.

Utilicemos como ejemplo el servicio de mantenimiento del ascensor de un bloque. El contrato que se firmó se renueva tácitamente por períodos anuales pero la comunidad este año está interesada en rebajar los costes de esta partida y comunica a la empresa la intención de no renovación y, al mismo tiempo, le solicita una oferta a la misma y a otras empresas.

En la Junta de Propietarios se presentan varios presupuestos y los vecinos deciden optar por una empresa nueva que les ofrece mejoras en el servicio y un precio actualizado y más competente. Cuando comunican la cancelación del contrato a la empresa que hasta el momento había estado realizando esta labor, el comercial de turno visita al presidente/administrador para presentarles una contraoferta que iguale o mejore la de la competencia con la finalidad de no perder al cliente.

Es fácil pensar que los únicos que se benefician de esta dinámica son los vecinos quienes obtienen servicios para su comunidad a precios muy bajos, con el consiguiente ahorro para las arcas comunitarias. Sin embargo, la experiencia nos dice que esta estrategia abre la puerta de las contraofertas constantes hasta que llega un punto en el que las empresas, para mantener o captar un nuevo cliente, reducen tanto su margen de beneficio que puede ponerse en duda, no sin razón, la calidad del propio servicio. Y es que nadie da duro por pesetas ni trabaja gratis y cuando la estrategia competitiva se apoya principalmente en el precio es evidente que la calidad, tarde o temprano, se verá reducida.

La competencia basada en el precio deteriora el sector y provoca un empobrecimiento de la calidad de los servicios que termina por repercutir en los clientes que son quienes han de pagar para subsanar las deficiencias de la falta esa falta de calidad.

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