“No quiero ese negocio en mi edificio”

Hace pocos días hemos podido leer en la prensa local de Plasencia como los vecinos de cierto edificio se oponían a que en uno de sus locales se estableciera un restaurante de comida rápida. Han sido muchas personas las que nos han preguntado hasta qué punto los propietarios de un inmueble podían prohibir la apertura de determinados negocios. Pues bien, con este pequeño artículo vamos a intentar dar respuesta a esta cuestión.

En primer lugar tenemos que hacer referencia a la Ley de Propiedad HVecinos molestosorizontal en la que se establece que a los propietarios/vecinos no les está permitido desarrollar en el interior del inmueble actividades prohibidas en los Estatutos de la Comunidad, que resulten dañosas para la finca o que contravengan disposiciones generales sobre actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas. Éstas últimas, están reguladas por el Decreto 2414/1961 de 30 de Noviembre, en el que se define, entre otras, como actividad molesta a toda aquella que constituya una incomodidad por los ruidos o vibraciones que produzcan o por los humos, gases, olores, nieblas, polvos en suspensión o sustancias que eliminen.

Hacemos hincapié en las actividades molestas porque son el caso más típico que se da en las comunidades de propietarios. Ya sea por restaurantes, bares o academias, es habitual encontrar vecinos que se quejan del agravio que les causa que estas actividades se desarrollen en su mismo edificio. Ante todo hay que estudiar cada caso en concreto y determinar si realmente es lo suficientemente incómoda la actividad como para considerarla molesta. Baste como ejemplo, la persona aficionada a la música que acostumbra a tocar la trompeta durante el día sin que por ello pueda considerarse actividad molesta. Otra cosa es que lo haga a altas horas de la madrugada, en cuyo caso sí que estaríamos hablando de una actividad molesta.

Es común que en los Estatutos no se especifique demasiado qué tipo de actividades se consideran molestas o prohibidas, por lo que es frecuente que haya que recurrir a Órganos Jurisdiccionales para que determinen una resolución al conflicto. Incluso es normal encontrar sentencias judiciales totalmente opuestas para casos aparentemente similares, lo que demuestra una vez más la complejidad del asunto dado los muchos factores y variables que entran en juego.

En ocasiones, la oposición de los vecinos suele basarse en el perjuicio que suponen las obras de adaptación y acondicionamiento de los locales y su afectación a los elementos comunes del inmueble. A este respecto, la Ley de Propiedad Horizontal establece una serie de límites. A los propietarios les está permitido modificar elementos arquitectónicos, instalaciones o servicios del edificio siempre y cuando no menoscabe o altere la seguridad del mismo, su estructura general o elementos exteriores, o perjudique los derechos de otro propietario, siempre debiendo dar cuenta de tales obras, y con anterioridad, a quien represente a la comunidad.

En consecuencia, y dependiendo del tipo de obra, sería necesaria la aprobación por unanimidad de los propietarios de la comunidad.

Así pues, los vecinos que se han opuesto a que la cadena de comida rápida en cuestión abra un establecimiento en su edificio que, dicho sea de paso, conllevaba ciertas reformas arquitectónicas y estructurales, cuentan con un fuerte instrumento de oposición casi decisivo e incuestionable.

Recuerde que para desarrollar una actividad de cualquier tipo en un inmueble, lo recomendable es contar con el permiso de la Comunidad de Propietarios. 

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