Hay costumbres que se mantienen por inercia, no por sentido común o utilidad. En el mundo de las comunidades de vecinos, pocas son tan absurdas y cargantes como la famosa doble convocatoria de las juntas.
Todos sabemos lo que ocurre, puesto que rara vez se celebra la reunión en primera convocatoria y, sin embargo, ahí seguimos esperando a la segunda como si fuera un ritual sagrado. (más…)